El fracaso de la salud pública: La salud no es un derecho

Opinión sobre las fallas del sistema de salud público en Bolivia y el mundo.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), el principal organismo encargado de la salud global, y altamente cuestionado durante esta pandemia, se volvió una entidad con una supuesta fuerza moral para dictaminar lo que conocemos como el “derecho” a la salud. En una declaración del 2017, Tedros Adhanom el director general de la OMS declaró:

«El goce del grado máximo de salud que se pueda lograr es uno de los derechos fundamentales de todo ser humano sin distinción de raza, religión, ideología política o condición económica o social».

Tedros Adhanom, OMS

Esto puede sonar agradable, pero ¿Qué significa que la salud sea un derecho fundamental? En las palabras de Tedros:

«El derecho a la salud para todas las personas significa que todo el mundo debe tener acceso a los servicios de salud que necesita, cuando y donde los necesite, sin tener que hacer frente a dificultades financieras».

Tedros Adhanom, OMS

Los derechos se pueden dividir en derechos positivos y negativos, los negativos son los que no implican una acción sino una no-interferencia, como el derecho a la libertad. La salud entraría en el campo de derechos positivos, que implican una acción, y en muchos casos rompen derechos negativos, en este caso el derecho a la propiedad. En mi opinión, los únicos derechos que merecen ser defendidos son los negativos.

Para poder establecer el “derecho” a la salud, se recomienda a los estados hacerse cargo de la salud de sus ciudadanos y que este servicio se brinde de manera gratuita. Sabemos que nada es gratis en esta vida, cuando se crea un nuevo “derecho”, alguien lo tiene que pagar y lo pagan los propios ciudadanos con sus impuestos. La salud claramente no puede ser gratuita porque se debe pagar médicos, equipo, medicinas, etcétera. Y de una u otra forma lo terminan pagando los ciudadanos. Esto no sería un problema si la salud no fuera tan ineficiente en manos del estado, y dada la situación actual se nos demuestra el fracaso del sistema de salud público en Bolivia y en muchos países del mundo.

El fracaso del sistema de la salud público se debe a que no trata a la salud como debe ser. La salud es un servicio, no un derecho. Para que un servicio pueda ser brindado de la mejor manera, se necesitan dos factores: Incentivo económico y libertad de trabajo. El estado destruye estos factores, eliminando la libre competencia y regulando precios. Se debe empezar a tratar a la salud como un modelo de negocio, sé que esto puede sonar macabro, algunos dirán que “con la salud no se lucra” o que estoy defendiendo a los ricos. Pero todo esto es falso. En las palabras de Ludwig Von Mises:

«Aquellos que luchan por la libre empresa y por la competición libre no defienden los intereses de aquellos que son ricos hoy. Ellos quieren que se deje libertad a hombres desconocidos que serán los emprendedores del mañana».

Ludwig Von Mises

Que la salud sea considerada un negocio es una idea moralmente aceptable teniendo en cuenta que seria de mejor calidad y un menor precio. Los precios no los fijaría el estado, ni los empresarios, sino los consumidores. La libre competencia desarrollaría innovación y mejoría la calidad.

«Los negocios son un medio, el único medio, de incrementar la cantidad de bienes disponible para preservar la vida y hacerla más agradable».

Ludwig Von Mises

Uno de los países donde se aplica este modelo es Singapur, donde el sistema sanitario en su mayor parte es privado y sus costos son casi un tercio de los costos en EEUU. Esto gracias a la libertad de mercado que se tiene en este rubro. Singapur es el país con mayor libertad económica del mundo, según la Heritage Foundation.

Ahora bien, en Bolivia y en muchos países de tercer mundo hay una gran mayoría de personas que no pueden costear la atención medica y es necesaria la asistencia del estado. Una buena forma de lograr esto sería por medio da vales de consumo, es decir que el estado subvencione una parte o la totalidad de los gastos sanitarios de una persona, pero la persona tiene la libertad de escoger donde va a obtener el servicio. Hay muchas otras formas de aplicar este modelo y las dejaré para un próximo artículo.

En conclusión, para poder cambiar este paradigma, primero debemos entender tres cosas: Que el estado es ineficiente administrando servicios porque carece de los incentivos necesarios, que el sector privado es el que sostiene al estado y por último que el sector privado cuenta con todas las herramientas necesarias para brindar los servicios esenciales a los ciudadanos. Nos queda un largo camino, pero sueño con una Bolivia con un excelente sistema de salud, que pueda atender epidemias de manera mucho mas eficiente, por el bien de todos los bolivianos, en especial de los más necesitados.

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